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Agustin del Castillo Malaga Opinion Tu Barrio

       Érase un hombre

       pegado a la soberbia

      por Agustín del Castillo

 

Érase un hombre pegado a su apellido, érase un hombre en la  soberbia, érase un hombre de nombre en profesor y de ignorancia en el maestro. Érase un hombre en el poder de su ideología a la que servía con su pluma, como pájaro cotorra en hombro de pirata. Viendo a ese imaginario hombre, me han venido a la cabeza algunas escenas de las películas de Cantinflas.


Hubo una donde el genial actor de izquierda, fue afeado por su ignorancia, por su vocabulario sencillo con el que defendía a unos desfavorecidos. Su personaje se enfrentaba al descrito anteriormente y después de escucharlo, con la debida atención, le respondió con un dialogo que lo recuerdo, quizás sin ninguna exactitud, dándole las gracias por decirle que era un ignorante y feo.


Efectivamente ignoraba muchas cosas, entre ellas las mentiras que le decían para justificar la prepotencia. Cantinflas le dijo: usted es muy leído y escribido, muy jactancioso del saber que tiene, lo tiene puesto a intereses propios, todos respetables, y no al de los demás, por mucho que engañe usted a esos demás, que para eso como pájaro tiene buen pico y pluma. Pero mi ignorancia sólo está diciendo lo que hay y quien ayuda hacerlo y a usted no le conviene, trato a muchos que nada tienen.


Se sienten reconocidos. Yo podré ser malo, pero no más que usted, la diferencia es que todos merecen mi respeto y usted solo exige que se le respete porque es usted; pues prefiero seguir ignorante, mientras usted espera pasar de pájaro a rey de la selva, pero de momento sólo es un magnifico y precioso pájaro.


Estos personajes abundan en la actualidad como fruto de la mediocridad.

 

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